Esta sección pretende recoger términos directamente relacionados con el mundo del automóvil que por uno u otro motivo han caído en desuso en nuestros días, pero que forman parte del vocabulario de nuestros estimados clásicos. Es nuestro particular Diccionario Clásico.

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Ahitepudras. Conjunción de la expresión 'ahí te pudras' que definía en algunos automóviles antiguos una zona por detrás de los asientos habituales de los pasajeros, prácticamente en el maletero, o incluso sustituyéndolo, que levantando una pequeña tapa daba acceso a un asiento de reducidas dimensiones donde podían viajar uno o dos pasajeros adicionales. Aparte de la incomodidad de este pretendido asiento, la o las personas situadas en él se encontraban aislados del habitáculo y del resto de pasajeros, motivo por el que se dió la denominación de 'ahí te pudras'. Haciendo un alarde de imaginación, podríamos compararlo con la tercera fila de asientos de algunos automóviles modernos, que también pueden escamotearse en caso necesario, pero indudablemente en este caso los posibles pasajeros de esa posición se encuentran dentro del habitáculo del vehículo, cosa que no sucedía en el ahitepudras.

Gasógeno. Sistema que permite obtener combustible gaseoso a partir de la quema en una caldera de combustibles sólidos, como leña o carbón. Fue muy utilizado en Europa tras la Segunda Guerra Mundial, debido a la escasez de petróleo. En España su uso empezó tras la Guerra Civil, surgiendo muchas empresas que efectuaban la adaptación a los vehículos para el uso de las calderas de gasógeno. La idea del gasógeno surgió de un ingeniero químico francés, Georges Christian Peter Imbert, que desarrolló las bases del gasógeno a principios de los años 20. El funcionamiento básico del gasógeno es el siguiente: en una caldera se procede a la combustión del combustible sólido (carbón o leña básicamente). Dicha combustión se efectúa con la entrada de aire limitada, lo que produce, entre otros gases, monóxido de carbono. Éste, junto con los otros gases, pasa por un refrigerado y filtrado, llegando al motor de explosión, donde terminan la combustión, produciendo la energía para la explosión necesaria para el correcto funcionamiento del motor. Existieron diversos fabricantes y tipos de gasógeno, pero todos se basaban en estos principios. Los vehículos dotados de este sistema eran fácilmente identificables por la caldera, que normalmente se encontraba en la parte posterior.

Haiga. Nombre con el que en la España de las décadas de los años 1940 y 1950 especialmente, se conocía a los automóviles grandes, y por ende caros. Según la cultura popular, el nombre provenía de que muchos nuevos ricos, cuando se dirigían a comprar un nuevo coche con el que poder demostrar su estatus social, pedían 'el más grande y caro que haiga' (el haiga se refiere pues al tiempo verbal haya en una incorrecta pronunciación). Normalmente se trataba de coches americanos de importación (Cadillac, Buick...), aunque a partir de 1960 España contó con su propio haiga: el Dodge Dart, fabricado por Barreiros bajo licencia de Chrysler. Fueron especialmente famosos los haigas de los toreros, que por la necesidad de desplazarse con toda la cuadrilla, y a falta de monovolumenes como en la actualidad, habían de recurrir a grandes coches, muchos de ellos Mercedes con carrocería familiar. Hoy en día los haigas parecen haber sido sustituidos por los enormes 4 x 4, una vez más buscando la confirmación del estatus alcanzado.

Imperial. Con este nombre se identificaba en España a la zona situada en el techo de un autobús o autocar donde, en algunos asientos, se podían acomodar pasajeros. Es de suponer que el nombre proviene de los autobuses de dos pisos londinenses, los Routemaster, conocidos en España como Imperiales, y a los que, de una forma artesanal y hasta peligrosa, se pretendía imitar. Esta zona estaba perfectamente reglamentada en el Código de la Circulación:
"Para el transporte de viajeros en la baca de los carruajes cuyo peso en vacío exceda de dos toneladas (únicos en los que podrá permitirse), será necesaria una autorización especial en la que conste el itinerario a recorrer por el vehículo. Esta autorización la expedirá, conforme al modelo número 19, la Jefatura de Obras Públicas de la provincia origen o término del recorrido, previa consulta a las otras a que el itinerario afecta, y si en el certificado del reconocimiento practicado por la Jefatura de Industria consta que el automóvil (cuando se trate de esta clase de vehículos) reúne las debidas condiciones, abonándose dos pesetas para suplido de gastos de material.
La imperial debe llevar un barandado a una altura de 80 centímetros de la superfície en que sitúen sus pies los pasajeros, firmemente sujeto por barrotes verticales, y fijada a estos una banda de madera o chapa metálica que tenga un ancho mínimo de 30 centímetros"
. Artículo 240 del Código de Circulación de 1958, que modificaba en algunos artículos el Código de Circulación por Carretera de 1934.

Los Imperiales fueron evolucionando, desde los primeros más rudimentarios, sin apenas protección alguna, hasta llegar a los más evolucionados, ya carrozados.