Y después de los pioneros, de las marcas que iniciaron la historia del automóvil en España, vamos a repasar otras marcas que a lo largo de los años fueron surgiendo, escribieron su capítulo más o menos grande dentro la historia, y acabaron por desaparecer, cada una de ellas por diversos motivos. Son las desaparecidas, y esta es la historia de cada una de ellas.


ABADAL. Francisco Serramalera Abadal, más conocido simplemente como Francisco Abadal, nació en Barcelona en 1880. Fue un reconocido ciclista profesional a finales del siglo XIX, deporte gracias al cual se hizo con un pequeño capital y se introdujo en el mundo del automóvil, en todas sus facetas: aficionado, piloto, comercial y constructor. En 1901 abrió el Auto Garaje Central en la calle Consejo de Ciento de Barcelona, un establecimiento dedicado a la venta, mantenimiento y reparación de automóviles, motocicletas y, por supuesto, bicicletas. Nada más crearse la empresa Hispano-Suiza, Abadal consiguió hacerse con un concesionario de la nueva marca en 1904, convirtiéndose en uno de los principales defensores e impulsores de la marca; a finales de ese mismo año, con un T20, hizo debutar a Hispano-Suiza en el mundo de la competición, consiguiendo batir el récord en la subida a la Rabassada, efectuando el recorrido de 6,5 Km. en un tiempo de 8 minutos y 25 segundos, a un promedio de casi 50 Km/h, con una velocidad punta de 87. En abril de 1905, sabedor de que el Rey D. Alfonso XIII, gran entusiasta de los automóviles, va a realizar una subida al castillo de Sagunto, se desplazó con un T20 hasta tierras valencianas, y esperó a la comitiva real al inicio de las rampas de ascensión al castillo; una vez la comitiva hubo pasado, arrancó y se permitió el lujo de adelantarles con total facilidad, esperando en la cima. De esta curiosa forma Abadal consiguió que el Rey se interesase por el vehículo y que a partir de ese momento se convirtiera en un incondicional de la marca española. Algo más tarde, en mayo de 1906, organizó y encabezó una caravana de automóviles que desde Barelona acudió a Madrid a rendir homenaje a Alfonso XIII ante su inminente boda.

 

Hombre de negocios y con gran visión, en 1906 montó una escuela para conductores, probablemente la primera autoescuela de Barcelona. Como el negocio marchaba muy bien, en 1907 amplió el negocio y lo trasladó a la calle Aragón y a la plaza Letamendi; en la plaza Letamendi tendrá su cuartel general donde en los próximos años desarrollará su actividad como constructor. En un primer momento se dedicó a la construcción de carrocerías, así como al mantenimiento de los vehículos Hispano-Suiza que vendía. Recordemos que en esa época los automóviles se acostumbraban a entregar sin carrocería, y el propietario acostumbraba a encargarla según sus gustos y presupuesto a diferentes carroceros. A partir de 1911 las relaciones entre Abadal y La Hispano-Suiza se ven enfriando, hasta el punto de que en 1913 la propia Hispano-Suiza rescinde el contrato. La probable razón de esta ruptura se puede encontrar en el hecho de que Abadal había empezado a madurar la idea de construir sus propios vehículos, pero como no poseía las infraestructuras necesarias para la construcción del vehículo completo, había iniciado negociaciones con la empresa belga Societé des Automobiles Imperia, que se dedicaba a la construcción de automóviles desde el año 1906, y de la que Abadal era el representante en España. En 1912 se llegó a un acuerdo por el cual la empresa belga construiría los motores y chasis que entregará a Abadal, que se encargará de carrozar los mismos en sus talleres de la plaza Letamendi. De esta forma empieza la historia de los automóviles bajo la marca Abadal y Cía, que harán su presentación oficial en el Salón de París, en octubre de 1913, con un modelo denominado Tipo 45, con un motor de 4 cilindros de clara inspiración en el tipo Alfonso XIII de Hispano-Suiza, exactamente con las mismas cotas: 3.619 cc (80x180 mm) y distribución en T con doble árbol de levas lateral. Poco después se presentaría otro modelo, el Tipo 15/30, con la cilindrada rebajada a 3.016 cc al recortar la carrera hasta los 150 mm. Los Abadal causaron muy buena impresión y rápidamente se creó una red de concesionarios, tanto en España como fuera; en Portugal, por ejemplo, tuvieron un gran éxito y se vendieron algunos ejemplares. Se llegaron a anunciar nuevos modelos, en especial un espectacular modelo de 60 HP, pero en 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, Bélgica es ocupada y el suministro de motores y chasis para los Abadal es interrumpido. En los talleres de la plaza Letamendi se trabajó hasta que se carrozaron todos los chasis, cesando a partir de ese momento la producción de la marca Abadal. Existe constancia de que al menos han sobrevivido hasta nuestros días dos ejemplares de estos primeros Abadal, uno en Catalunya y otro en Portugal, en el Museo de Caramulo.
Como dato curioso, señalar que tras la Primera Guerra Mundial, la empresa belga continuó con la fabricación de vehículos bajo la denominación Imperia Abadal; en concreto se fabricaron dos modelos: un 8 cilindros en línea de 6 litros, y una versión sport de 3 litros y 4 cilindros. Un ejemplar de este último modelo fue el ganador del Gran Premio de Bélgica del año 1922, en el circuito de Spa. En el año 1923, cesó la producción de los dos modelos y se abandonó definitivamente la denominación Imperia Abadal.

Pero Francisco Abadal no es un hombre que se dé por vencido al menor contratiempo y continúa pensando y trabajando en fabricar sus propios vehículos. Así entra en conversaciones con la marca americana Buick, de la cual obtiene la representación y además llega a un acuerdo para que la empresa le suministre chasis y mecánica del modelo E 45, a los que Abadal dará su toque personal. Así, en 1917, nacen los Abadal-Buick. La mecánica era la del modelo E 45 de Buick, con algún pequeño cambio como la sustitución del ventilador de acero por uno de aluminio fundido en una pieza; se trataba de un motor monobloque de 6 cilindros y 3.447 cc., cigüeñal con cuatro puntos de apoyo, refrigeración por bomba de agua, cambio manual de 3 velocidades, arranque eléctrico, y que daba una potencia de 45 HP. Abadal comercializó 2 modelos del Abadal-Buick, el modelo DX 44 y el DX 45, una versión con la cilindrada aumentada a 3.829 cc a base de aumentar el diámetro a 85 mm. Los Abadal-Buick tuvieron una brillante participación en varias competiciones de la época, destacando en 1919 los récords en las subidas a la Cuesta de las Perdices y a la Cuesta del Guadarrama. Básicamente las modificaciones que se realizaban sobre estos Abadal-Buick, eran las mismas que Buick realizaba sobre sus vehículos para la competición: chasis más corto, radiador y dirección más bajos, suspensiones planas, y una coraza especial en forma aerodinámica para el frontal del radiador. Sin que se sepa el motivo exacto, en 1923 desaparecen los Abadal-Buick, terminando esta segunda época. Se calcula que se construyeron alrededor de 170 vehículos en esta época. Como curiosidad, citar que algunos de estos Buick fueron matriculados directamente bajo la marca Abadal-Buick por el propio Francisco Abadal, sin realizar en los mismos modificación alguna.

En la Colección de Automóviles de Salvador Claret se encuentra un peculiar ejemplar de Abadal-Buick. Se trata de una réplica construida sobre un chasis de un posible ejemplar de Abadal-Buick que circulaba por las calles de Barcelona con carrocería tipo camioneta, y que Salvador Claret compró a finales de los años 60. Tras analizar el chasis, se encontró que éste estaba recortado y reforzado, no coincidiendo con la medida de los Buick originales, que eran más largos. Algo más tarde, sobre 1974-75, se decidió hacer la transformación en esta carrocería mucho más deportiva, del estilo de las que obtuvieron en su momento triunfos en diversas competiciones, como ya hemos constatado anteriormente, resultando este ejemplar que se puede contemplar en la ya mencionada colección.
Todavía hubo un último intento por parte de Francisco Abadal de tener su marca propia. En 1930 nuevamente aparece un Abadal, aunque en esta ocasión se trató de un ejemplar único. Como ya hemos comentado Abadal era un hombre inquieto y de negocios, y por aquellas fechas tenía la representación de la marca americana Hupmobile, así que con un chasis de dicha marca procedió a efectuar algunas modificaciones y lo dotó de su propia carrocería. En el apartado mecánico se equipó con un motor Continental de 8 cilindros en línea y 4,7 litros con cambio de velocidades manual de 4 relaciones. Éste fue el único vehículo de esta tercera etapa de la marca Abadal, fue matriculado bajo dicha marca y significó el final definitivo de la aventura automovilística de Paco Abadal.